Managua, 20 de noviembre del 2018

Papa Francisco nombrará santo al arzobispo Óscar Romero


Papa Francisco nombrará santo al arzobispo Óscar Romero

El papa Francisco firmó este miércoles el decreto del milagro por intercesión del arzobispo de San Salvador Oscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 por los escuadrones de la muerte mientras decía misa, y por el que será proclamado santo, informó la oficina de prensa del Vaticano. Los escuadrones fueron grupos paramilitares de extrema derecha, formados por militares y policías sin uniforme además de civiles, que atacaban a los opositores políticos al Gobierno durante la guerra en El Salvador.

La beatificación de Romero se había proclamado ya con un decreto en el que se reconocía el “martirio” de Romero in odum fidei, es decir, que fue asesinado por “odio a la fe” y por tanto sin necesidad de un milagro.

El Papa se reunió este martes con el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato, para aprobar algunos decretos en el que también se encontraba el del milagro para la canonización del papa Pablo VI.

Al principio, fue considerado una opción conservadora como arzobispo, sin embargo, con el tiempo, cada vez denunciaba con mayor frecuencia las violaciones de los derechos humanos en El Salvador

Romero fue arzobispo de San Salvador, de 1977 hasta que fue asesinado el 24 de marzo de 1980, a los 62 años de edad. Años más tarde moriría allí el jesuita español Ignacio Ellakuría por militares junto a otros miembros de la Compañía de Jesús que denunciaban la situación en el país.

En la década sucesiva, unos 70.000 salvadoreños murieron durante la guerra civil. “Al principio, fue considerado una opción conservadora como arzobispo, sin embargo, con el tiempo, cada vez denunciaba con mayor frecuencia las violaciones de los derechos humanos en El Salvador –sobre todo después del asesinato de su íntimo amigo, el padre Rutilio Grande, en marzo de 1977–”, explica Caritas Internationalis, que lo acogió como patrón después de su beatificación.

Durante sus tres años como arzobispo, Romero denunció reiteradamente la violencia y se pronunció a favor de las víctimas de la guerra civil.

En un momento de fuerte censura de la prensa, sus programas de radio semanales eran a menudo la única manera para la gente pudiera conocer la verdad sobre las atrocidades que estaban ocurriendo en el país. Defendió el derecho de los pobres a exigir un cambio político, una posición que lo convirtió en un adversario problemático para los gobernantes del país.

Un mes antes de su asesinato, Romero escribió al presidente Jimmy Carter, instando a EE.UU. a que dejara de apoyar al gobierno salvadoreño e interrumpiera su suministro de armas y asesores militares.

Y el día antes de su asesinato, instó a los soldados y policías no seguir las órdenes de matar a civiles, y a que detuvieran la represión: “Los campesinos que ustedes matan son sus propios hermanos y hermanas”.

Prefiero equivocarme por dar una ayuda a quien no lo necesita, que, por estar dudando, negársela a quien sí lo necesita”

“Monseñor Romero criticó en una célebre homilía a los ’cristianos de misa dominical y de semanas injustas’. Él quería cristianos coherentes, con gran sentido social.

Y él fue un modelo de lo que predicaba. Sus colaboradores cercanos se preocupaban que con su política de caridad hacia los pobres, la economía de la parroquia estaba con frecuencia en números rojos. Siendo sacerdote en San Miguel varios le reprochábamos por dar dinero a gente pobre que fácilmente lo iba a emplear para emborrachase.

No olvido la respuesta que nos dio: ‘Prefiero equivocarme por dar una ayuda a quien no lo necesita, que, por estar dudando, negársela a quien sí lo necesita’.

Sin embargo, como arzobispo, habló claramente de que debemos ir más allá del mero asistencialismo; hay que fomentar la promoción humana y también trabajar por que se formulen políticas adecuadas y se logre incidir en las grandes decisiones que afectan a los pobres.

La gente valoró su gran espíritu de pobreza, la sencillez de vida y su profunda solidaridad”, explicó Gregorio Rosa Chávez, arzobispo de San Salvador en una entrevista el año pasado.

Justamente, este domingo en Montserrat un monje benedictino recordó a Romero en su homilía, en la que cargó contra la corrupción, el encarcelamiento de los políticos soberanistas y la desigualdad. Tuvo un recuerdo para Hélder Cámara, Oscar Romero, Tarancón o Pere Casaldáliga, obispos que “han denunciado la mentira y la injusticia de los poderosos”, apuntó monje Josep Miquel Bausset.



Comentarios

Sin comentarios. Ud, puede realizar el primer comentario de esta noticia.

Comentar

AVISO IMPORTANTE!

Apegados a la libertad de expresión y a las políticas de privacidad de éste sitio web, El OBSERVADOR procederá a moderar los comentarios.

En aras de fomentar un debate de altura entre nuestros lectores, El OBSERVADOR no publicará comentarios que contengan expresiones ofensivas,imputaciones de delito, acusaciones personales o que inciten a la violencia. En ese mismo sentido, sólo se publicarán aquellos textos cuyo contenido esté estrictamente relacionado a la nota objeto del comentario.

El OBSERVADOR tampoco publicará comentarios escritos en mayúsculas o que hagan enlace hacia otros sitios webs no autorizados, y únicamente se publicará comentarios escritos en español.

Los comentarios y opiniones que expresen nuestros lectores no son necesariamente compartidos por El OBSERVADOR, El OBSERVADOR no se hace responsable por sus contenidos.